"Vamos que ya queda poco"

“Vamos que ya queda poco”
Esto se decía Eritia una y otra vez, llevaba un día sin dormir y sin embargo allí estaba, plantada en medio de un modesto escenario sonriente con su guitarra y con la mente llena de ideas.
Eritia, nombre que le puso su padre en honor a una diosa Griega amante de Hermes, estudiaba de día y soñaba de noche, pero, no en su cama sino en los escenarios.
Cada noche contaba historias con su guitarra que de poco importaban a la gente que había en los pubs pero ella nunca dejaba de sonreír y de esperar en que alguien se fijara en ella.
Aquella noche le tocó actuar en un Pub llamado El Escenario debido al pequeño pero anhelado escenario que había al fondo del local. El Escenario era uno de los pubs de moda de aquel recinto lleno de universitarios, lleno de fotos y de firmas de famosos músicos agradecidos que habían sido descubiertos allí, la decoración del Pub era muy original, estaba ambientado en un viejo cabaret de los años 20, con instrumentos colgando por las paredes y el techo lleno de partituras, incluso las camareras iban vestidas de Charleston. El Pub no era muy grande pero si lo bastante para albergar a algunos productores que entraban de incógnito y pasaba allí gran parte de la noche escuchando a diamantes que aún estaban por pulir. Eritia tenía la vaga esperanza en que algún día alguien la descubriera.
La música para ella albergaba gran parte de su corazón, le servía para evadirse de la realidad y olvidarse de los problemas de novata que le causaba la universidad.
Era su primer año en la facultad de Bellas Artes y los cuatro meses que había pasado allí aún no le habían servido aún para ubicarse y hacer nuevas amistades, pero poco a poco fue conociendo a Ale su compañera de piso una chica bastante alocada que estudiaba segundo de filosofía y que la había ayudado a moverse por la ciudad, a conocer nuevos lugares y también a mucha gente. Ale le presentó a Simón un chico que no vivía en su casa pero que pasaba la mayor parte del tiempo allí. Simón estudiaba en la facultad de psicología que estaba justo en medio de la facultad de Bellas Artes y la de Filosofía, era moreno de ojos verdes y avivados, le encantaba escuchar música y pasarse mil horas en el sofá junto a Ale hablando de cosas y comiendo palomitas, al poco tiempo de conocerlo Eritia descubrió que Simón era gay y eso le izo depositar más confianza en él para contarle sus cosas.
Eritia, a sus dieciocho años nunca se había enamorado de nadie y mucho menos la habían besado, pero ella no tenía ni ganas ni tiempo para esas cosas. De pequeña siempre había soñado en como sería su primer beso, con quien, donde, pero conforme pasaban los años y Eritia fue creciendo y olvidando todo aquello en lo que antes creía.

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